Amsterdam: Una locura

Día diez de nuestro viaje en Europa y Amsterdam nos recibía con un frío penetrante hasta los huesos.

IMG_6137.JPG

Si me preguntan cómo es Amsterdam en una palabra, loco lo describe muy bien. 

Es una ciudad preciosa, con sus hermosos canales por doquier, muchas bicicletas (muchísimas!), llena de gente joven (casi demasiada), mucha fiesta, jarana, drogas, sex shops, locales de papas fritas, entre otras atracciones.

Estuvimos sólo 3 días por lo que nuestro panorama fue bastante escuálido.

El día que llegamos no nos dedicamos a turistear, sino más bien a buscar el departamento en el que habíamos arrendado una pieza. Fue por Airbnb, ya que no quedaban reservas en hostales por esos días. Eso deben considerarlo si algún día se les ocurre ir por allá. Era martes, en invierno, y todos los lugares estaban copados.

Esa noche nos fuimos a recorrer por ahí, y una parada obligada era el Barrio Rojo (De Wallen). Podría decir que casi obligué a Adelqui (mi novio, no sé si lo había nombrado alguna vez) a pasar por ese lugar. Eran varias calles, con sus canales, igual que la mayoría, pero fácilmente destacaban sobre el resto de la noche algunas ventanas con sus luces rojas. De arriba a abajo dejaban ver a hermosas mujeres que ejercen como prostitutas. De verdad si les digo hermosas me quedo corta… Eran hechas a mano, como decimos acá en Chile. Maravillosas. Un lugar muy turístico, lleno de gente en todo momento, que con un abanico de expresiones faciales, miraban atónitos la belleza de sus protagonistas.
Obviamente no hicimos fotos de ese lugar, porque está prohibido.

Entre unas luces rojas, vimos El Museo de la Prostitución. Un pequeño lugar que da a conocer detalles de este oficio desde sus inicios, en Amsterdam y en el mundo. Fotos, material audiovisual, objetos perdidos, accesorios sexuales, además de poder recorrer unas ventanas en las que antiguamente trabajaron prostitutas, con la habitación correspondiente al lado.

IMG_6147

Puede que a alguien le parezca muy pequeño o insuficiente el lugar para la exposición, sin embargo, creo que lo esencial es lo que muestra. Comprendimos que lo que imaginábamos de Amsterdam era bastante alejado de la realidad. De esas mujeres, la mayoría tiene familia e hijos, pagan mucho por una jornada de trabajo en una vitrina, debiendo explotar su cuerpo para siquiera pagar el arriendo. Muchas fueron extranjeras engañadas para trabajar en ese lugar, y otras incluso encontraron el fin de sus días tras esas vitrinas. Al menos a mí me impactó todo eso.

Continuamos nuestro recorrido y paramos en un coffee shop (así se llaman los lugares donde venden café y marihuana). Lo único que les puedo recomendar después de eso, es que no coman spacecakes si están solos en otro país y tienen pésimo sentido de la orientación.

Gran laguna mental.

Al día siguiente, mientras recorríamos las calles y sus canales, mirábamos esas casas tan pegadas unas a otras, con la intención de irse hacia adelante o a un costado, todas tan apretadas y raras, pero a la ver muy lindas. No podía dejar de pensar en qué les ocurriría con un sismo con gusto a nada, de unos 5 grados en la escala de Richter, como cualquiera de esos tantos que tenemos acá.

Ese día fuimos también al Museo de Van Gogh. Conocimos su vida y obra. Todo muy loco e increíble.

La casa de Anna Frank fue otro de nuestros panoramas. Se respiraba un aire extraño ahí dentro. Muy conmovedora experiencia.

Nos quedaba algo de tiempo antes de que se fuera el sol, y fuimos en tren a unos 15 minutos del centro, a un pueblo llamado Zaandijk, en donde hay windmills, esos famosos molinos de viento. Un lugar hermoso y tranquilo. Tenía una fábrica de chocolate que inundaba a todo el pueblo con su maravilloso aroma.

IMG_6236

En Amsterdam estuvimos con Philip, de profesión arqueólogo, que amablemente nos recibió en su hogar, nos preparó una rica cena, tuvimos una buena charla y nos dio muchos datos de la ciudad.

Amsterdam me dejó una sensación extraña. Su belleza, la magia de sus canales y atípicas construcciones, sus innumerables bicicletas, y todo su color; se contrastaba un poco con la gran cantidad de gente joven que estaba de paso, la frondosa vida nocturna, el infinito olor a marihuana en todos lados… Todo eso lo hacía un poco atorador.
Aún así, Amsterdam tiene una magia que encanta, difícil de describir, que te llama a volver algún día.

Anuncios

7 comentarios en “Amsterdam: Una locura

  1. Ámsterdam está en mi tintero… Me encanta leer experiencias distintas en esta ciudad…he leído tantas, que lejos de condicionarme a la hora de visitarla, me han abierto el panorama de una forma increíble..
    Gracias por compartirnos la tuya 🙂

    Le gusta a 1 persona

    • Es loca, pero hermosa. Tiene algo que encanta, como magia. Te metes en una calle, sales en otra y parece que estuvieras en la primera. Te desorientas en tiempo y espacio.
      Yo después del famoso spacecake perdí casi un día jaja. Modo zombi! Aún así, es hermosa. Imagino que mucho más en verano.

      Me gusta

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s